jue 2a. Sem Pascua (Id=271)
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Cuando saliste, Señor, al frente de tu
pueblo, y le abriste camino a través del desierto, la tierra se estremeció y
hasta los cielos se fundieron. Aleluya.
Deus, dum egrederéris
coram pópulo tuo, iter fáciens eis,
hábitans in illis, terra mota est, cæli distillavérunt, allelúia.
Oremos:
Concédenos, Padre misericordioso, que veamos fructificar en nuestra vida las
gracias recibidas durante esta Pascua.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Nosotros somos testigos de todo esto, y
también lo es el Espíritu Santo
Lectura del libro de los Hechos de los
apóstoles
5, 27-33
En aquellos días, los guardias condujeron a
los apóstoles ante el Consejo, y el sumo sacerdote les preguntó:
"¿No les prohibimos terminantemente enseñar en nombre de ése? Y sin
embargo, han llenado Jerusalén con sus enseñanzas y además quieren hacernos
responsables de la muerte de ese hombre".
Pedro y los apóstoles replicaron:
"Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros
antepasados ha resucitado a Jesús, a quien ustedes mataron colgándolo de un
madero. Dios lo ha exaltado como Príncipe y Salvador, para dar a Israel la
ocasión de arrepentirse y de obtener el perdón de los pecados. Nosotros y el
Espíritu Santo, que Dios ha dado a los que le obedecen, somos testigos de todo
esto".
Ellos, enfurecidos por estas palabras, querían matarlos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo
Responsorial
Sal 33, 2.9.17-18.19-20
Bendigo al Señor en todo momento.
Pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum.
Bendigo al Señor en todo momento, su
alabanza está siempre en mi boca. Gusten y vean qué bueno es el Señor, dichoso
el hombre que se refugia en él.
Bendigo al Señor en todo momento.
Pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum.
El Señor se enfrenta con los
malhechores, para borrar de la tierra su recuerdo. Cuando uno grita, el Señor
lo escucha y lo libra de todas sus angustias.
Bendigo al Señor en todo momento.
Pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum.
El Señor está cerca de los que sufren y
salva a los que están desconsolados. Muchas son las desgracias del justo, pero
de todas lo libra el Señor.
Bendigo al Señor en todo momento.
Pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum.
Aclamación
antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca
de Dios.
Quia vidísti me, Thoma, credidísti, dicit Dóminus: beáti qui non vidérunt
et credidérunt.
Aleluya.
El Padre ama a su Hijo y todo lo ha puesto en sus manos
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
3, 31-36
Gloria a ti, Señor.
El que viene de lo alto está sobre todos. El que
tiene su origen en la tierra es terreno y habla de las cosas de la tierra; el
que viene del cielo da testimonio de lo que ha visto y oído; sin embargo, nadie
acepta su testimonio. El que acepta su testimonio, reconoce que Dios dice la
verdad, porque cuando habla aquél a quien Dios envió, es Dios mismo quien
habla, ya que Dios le ha comunicado plenamente su Espíritu. El Padre ama al Hijo
y le ha confiado todo. El que cree en el Hijo tiene la vida eterna; pero quien
no lo acepta, no tendrá esa vida, sino que está sujeto al castigo de Dios.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Acepta Señor, las ofrendas que te presentamos y
purifica nuestros corazones, para que podamos participar dignamente en este
sacramento de tu amor.
Por Jesucristo, Señor nuestro.
Ministerio Pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación, glorificarte siempre, Señor pero más que nunca en este tiempo, en
que Cristo, nuestra pascua, fue inmolado.
Porque él es el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo: muriendo,
destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró la vida.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y
también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar
el himno de tu gloria:
[Misa]
Yo estaré con ustedes todos los días
hasta el fin del mundo. Aleluya.
Ecce ego vobíscum sum ómnibus diébus usque ad consummatiónem sæculí, dicit Dominus,
allelúia.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Que esta sagrada Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo resucitado nos has
hecho renacer a la vida eterna, haz que este ministerio pascual, en el que
acabamos de participar pos medio de la Eucaristía, dé en nosotros abundantes
frutos de salvación.
Por Jesucristo, Señor nuestro.
Amén
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